Necesitas:

Loción limpiadora o jabón para el rostro

  • Crema hidratante
  • Base de maquillaje
  • Brocha angulada para rubor
  • Maquillaje líquido
  • Maquillaje en polvo
  • Polvos bronceadores (opcional)
  • Esponja aplicadora de goma
  • Brocha mullida para rubor
  • Brocha Kabuki
  • Polvo translúcido
  • Brocha angulada para sombra de ojos

Instrucciones

Rostro

1
Lávate la cara cuidadosamente con tu limpiador, loción o jabón habitual para eliminar la suciedad, las acumulaciones de grasa natural y el maquillaje. Seca tu piel con toques suaves de la toalla y aplica una crema hidratante ligera en todo el rostro y el cuello. Trabaja la crema con los dedos, frotando hacia afuera en círculos.

2
Aplica una base de maquillaje en todo el rostro. Usa un producto translúcido o un color que coincida con el tono de tu piel. Difumina la base por completo para que no haya líneas divisorias a lo largo de la mandíbula, la frente o las mejillas. Este producto contribuye a mantener el maquillaje en su lugar. Deja que la base se asiente durante más o menos tres minutos antes de aplicar el maquillaje. Al secar, aplica un maquillaje líquido o en crema que coincida con el tono de tu piel y difumínalo bien para crear un lienzo suave y uniforme sobre el cual agregar el resto del color.

3
«Moja» una brocha angulada para rubor en un maquillaje en polvo o en unos polvos bronceadores dos tonos más oscuros que tu tono natural. Sacude suavemente la brocha en el borde el envase para eliminar el exceso de polvo. «Chupa» literalmente tus mejillas y aplica el polvo a lo largo de las concavidades que se forman. Mueve la brocha en una línea diagonal que vaya desde la parte inferior de concavidad de tu mejilla hasta perderse en la línea de nacimiento del cabello. Haz esto en ambos lados de la cara, las sienes y la mandíbula. Luego difumina bien con una esponja de goma. Esto hará que tu cara parezca más delgada y con un contorno más definido.

4
Añade un poco de tu rubor favorito en una brocha grande, suave y mullida para rubor y elimina el exceso de polvo. Utiliza movimientos semicirculares hacia afuera del rostro para colorear las manzanas de tus mejillas y extenderte hacia las sienes. Realiza este paso mientras sonríes, ya que tus mejillas se hinchan ligeramente resaltando esa zona elevada que debes maquillar.

5
Aplica una pequeña cantidad de rubor en la zona que queda entre el pliegue hasta donde llega el maquillaje oscuro en polvo y las manzanas de las mejillas. Desliza la brocha hacia atrás y adelante a lo largo de la línea diagonal para mezclar los colores. Al terminar, «barre» un poco de polvo translúcido en todo el rostro para fijar el rubor y el maquillaje.

6
Utiliza una brocha kabuki para tomar un iluminador o sombra clara y brillante -prueba con un color blanco o rosa claro perlado- y aplícala en la mitad superior de las mejillas. Extiende el iluminador hasta las sienes. Esto le dará a tu rostro un toque de luz inesperado.

Nariz

1
Aplica una base de maquillaje en todo el rostro y deja secar cinco minutos. Difumina un poco de maquillaje líquido acorde con tu tono de piel en movimientos hacia afuera de las mejillas, la barbilla y la frente. Mezcla bien con los dedos o con una esponja de goma para que no haya líneas divisorias.

2
Usa una brocha angulada para sombra de ojos y agrega un poco de maquillaje que sea dos tonos más oscuro que tu tono natural de piel a lo largo de ambos lados del puente de la nariz, comenzando en la esquina interna del ojo. Haz movimientos verticales de un lado a otro para mezclar bien el color.

3
«Sumerge» una brocha grande y mullida para rubor en un iluminador en polvo y añade un poco de «luz» a lo largo del puente de tu nariz. Esto pondrá énfasis en el puente, por lo que tu nariz parecerá más fina y recta.